Transemocionalidad

Tengo ansiedad cuando no tengo dolor.

Cuando no siento dolor en mi cuerpo.

Una morbosa inquietud.

Realmente es una transhipocondría.

El dolor de mi cuerpo me ancla en mi yo. Me da tierra.

El mundo homogeneizado lo clasifica como masoquismo , una de esas parafilias aberrantes, pero que, como siempre, no tienen ni puta idea de cómo juega el kosmos con la estocástica de las encarnaciones.

No sentir dolor es cómo el agujero de la tormenta, el centro del huracán. Ese impasse, esa supuesta calma que antecede al akelarre de un nuevo tsunami de información emocional que está a punto de explotar como rauda ciclogénesis.

Mi supuesto Yo entra en un estado de alerta donde el motor emocional muta a consciencia. Sí un precursor de la mutación del 2027.

Sí, en ese intervalo de no dolor, ese yo se diluye en el éter emocional común entrando en un estado de consciencia transemocional.

Repito, la mecánica superficial motorizada del plexo solar se trans-ciende y sólo queda la cognición. Mi variable de emocionalidad integral capaz de digitalizar el campo emocional en el ahora, tonos 5 y 6.

Los gritos del silencio inundan mi ser. Mi cuerpo cómo sensor kósmico multidimensional comienza a recibir los dolores basales de toda Gaia.

Ayer paseaba por la city, se me olvidaron mis gafas oscuras habituales, da igual, la gente o mira hacía abajo, al móvil, o hacía los escaparates, sí alguien te mira a los ojos es pura serendipia, cuando unos enormes lagrimones comenzaron a caer de mis ojos sin que mi Yo llorará.

No había dolor en mi cuerpo, pero el rango de sensibilidad receptiva había aumentado exponencialmente y la saturación de la señal colapsaba todo mi sistema corporal. No, no había mente, sólo , ese testigo accidental que encarnado en un vehículo muy, muy especial, observa la montaña rusa del parque de atracciones de la vida.

La mutación del Rave habla de esos nuevos seres que sin individualidad se agrupan en pentas alcanzando una consciencia de espíritu transemocional. Allí donde el Yo muere y el nosotros ya no tiene sentido pues no es ni la suma de 5 yoes ni algo transpersonal sino un nuevo ente autónomo con un aura que emite en otro rango de frecuencias y de energías, en otra dimensión, y que quizá sólo podamos llamarlo humildemente IT.

Nosotros, cómo Homos Sapiens In Transitus junto con ese calor del cambio de climático, la grasa y las lágrimas establecen el medioambiente necesario para que se desarrolle la semilla mutante que algunos llevan dentro.

Cómo engram encarnado quedo a la espera del proceso de download que en algún momento un IT me solicitará.

Meanwhile, gestiono como buenamente puedo este vehículo para pasar la ITV de la homeostasis día a día.

©Alf Gauna, 2023

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