Esto de la psique es complicado.
Los psicólogos tampoco es que ayuden demasiado, con una retahíla de términos confusos.
Escribir sobre ello implica claridad semántica.
Si ya te metes en el mundo esotérico, como esto del Diseño Humano —y digo esotérico porque así lo considera el mundo de 7 centros, no yo—, los términos aún se confunden más.
Ellos mismos no se aclaran: por un lado, por falta de preparación de los herederos de Ra Uru Hu; por otro, por confundir y enganchar para hacer caja.
Ego definido, personalidad, No Ser, Pasajero, Mente, sombra, cristalitos de conciencia, etc.
A este mundo vienen toda clase de personas, con distintas culturas y educaciones, y la terminología asociada es vital; pues, queramos o no, el primer paso siempre “es entender”, y si eso falla, el proceso se retrasa.
En las certificaciones cuidan mucho de cincelar el dogma, pero sin pedagogía y sin una terminología puente entre su nuevo vocabulario y las acepciones preexistentes en el mundo mundano.
No se puede usar el ego de cualquier manera, más aún si tenemos en cuenta que es uno de los centros vitales en este esquema.
Lo mismo pasa con eso de emocional o no emocional.
He escrito sobre ello muchas veces y no me voy a repetir; solo vuelvo a mostrar los peligros para quien lo encuentra por primera vez.
Hoy me he levantado con esa palabrita del título.
Me la cascaba, sí, me la casco mucho. Mi cabeza y mi ajna en blanco evaporan el exceso de semen que no sale por el sacral, identificando a un alguien que me decía que no hiciera tal cosa.
Sigmund Freud diría el superyó. Carl Jung diría que la sombra, un arquetipo más complejo que el ello freudiano. El Diseño usaría el basurero del No Ser, en el que entra casi todo aquello que no saben explicar.
No me convencía.
Y seguí un rato cascándomela. You know, ese proyector que nunca sabe cuándo es suficiente.
¿Sabes?
Me la suda el No Ser y tanto puto control de lo que es correcto o no es correcto.
Me las casco lo que quiero y cuanto quiero.
Y hoy voy a mandar todo a tomar por culo.
¿Por dónde iba?
Ya recuerdo quién coño me dice a mí, dentro de mí, que no haga tal cosa.
Ahora está de moda eso de la metacognición.
Básicamente, la capacidad de pensar sobre el propio pensamiento en tiempo real.
Es un término interesante, pues quita el pestuzo pesimista y esotérico de siglos pasados.
Para mí es evidente que es el resultado final de la Transformación Radical.
Una cognición optimizada que gestiona el diamante mundano con sabiduría y, de algún modo, no interfiere en el proceso trascendente de las diagonales de Marte.
¿Se entiende?
No. Pues este es el verdadero problema: muchas veces no hay vocabulario, ni diccionario que lo defina, ni pedagogía, ni ganas de que se entienda para hacer business.
Ese Mr. Hyde de 7 centros escondido en un atractivo Dr. Jekyll de 9.
© Alf Gauna, 2026