Esto de los boleros me pone.
No sé si es el árbol que me posee
o mi plexo, que realmente es muy malote.
Una verdadera bomba de relojería.
Mi G también tiene su morbo, pues por mi boca puede salir desde una lógica aplastante, fría y calculadora, hasta una tierna historia de amor o incluso cualquier frikada original y mutante.
Mi raíz alimenta la ternura, el deseo o la abundancia del espíritu, si sabes provocarme.
Seducción y humor son los secretos de la vida:
dos armas de destrucción masiva de cualquier barrera que tu corazón quiera imponer para proteger tus heridas.
A mi ser le gusta curiosear dentro del tuyo.
Lo heredé de mamá. Ella leía mucho. Luego, profundizar con devoción (29) en lo importante.
La seducción de papá: desear (30) lo exquisito para raptar seres.
La pasión del bailarín improstyle.
El niño que vuela libre, sensible a tu poder, que busca la revolución interior para el renacimiento de los débiles.
Me muevo entre las bambalinas nodales, en continua lucha dual entre pesimismo y optimismo,
pero siempre dispuesto a sacrificar el ego, escuchando empáticamente tus necesidades.
Espejo cognitivo que se siente una mierda si tú te sientes una mierda,
y se siente pleno cuando te sientes pleno.
Es lo que hay.
No hay nada que cambiar en mí.
Como Alicia en el País de las Maravillas, solo atrévete a traspasar el espejo para renacer en un nuevo mundo:
allí donde habita el centauro post-turquesa,
allí donde lo prepersonal, lo impersonal y lo personal se funden en lo transpersonal,
allí donde tus dones se integran en un todo con prosperidad y armonía,
allí donde el amor ya no tiene significado, pues simplemente tu existencia es amor.
https://youtu.be/UB8wQ10DAyk?is=qoQjTX4EjE6c9p2S
© Alf Gauna, 2026