Y se hizo la luz

Llevo mirando al cielo desde los 13 años.

Pocas cosas del firmamento ya me asombran.

Soy kosmocéntrico; bueno, narcisista también, pero tengo justificación: el color 6 en mi perspectiva nodal de personalidad.

Peco de arrogante y vanidoso, pero Rudd me dice que es normal. Tener criterio (12) y liderazgo (31), más si tienes el ego definido, no gusta mucho a los sin definir.

Si aguantas un poco y te permites conocerme, te darás cuenta de que en mí se vislumbra ya la pureza (12), la devoción (29) y la humildad (31). Eso sí, aunque haya que luchar o soslayar mi plexo peleón.

Lo bueno del eclipse de ayer, como con la pandemia, es darse cuenta de que el tiempo de la mente humana se para. En ese momento emerge el ahora de la vida, aunque sea solo un par de minutos en los que el Sol desaparece y nos quedamos en pelotas con nuestra vulnerabilidad biológica y energética.

Por un pequeño instante, el egocentrismo y el etnocentrismo desaparecen y se respira ese kosmocentrismo que debería sembrar de humildad toda la vanidad humana. Independientemente de los tecnicismos que la Cosmología del Rave, como mala agorera, describa.

Y que, en el fondo, son «frikismos» para frikis como mua.

Comienza la cuenta atrás para que en febrero la mutación tome forma.

Estaré atento a las conductas de los cercanos.

Por si.

© Alf Gauna, 2026

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