En Busca del Sonido del Universo.

 

“Si quieres entender la personalidad de un material, estudia sus electrones. La sal de mesa forma cristales cúbicos porque sus átomos comparten electrones en esa configuración; la plata brilla porque sus electrones absorben la luz visible y la vuelven a irradiar. El comportamiento del electrón causa casi todas las propiedades del material: dureza, conductividad, temperatura de fusión.” artículo

La gráfica del Rave nunca se ha entendido correctamente por nadie. ¡Es tan sencilla!. El libro negro de Ra y el Bhan Tugh de la Cosmología del Rave dan la solución. Sólo hay que “descondicionarse del condicionamiento” científico ,quizá el más difícil de todos, y quitar las limitaciones del lenguaje de la época en que fue escrito.

Somos un diapasón de quarks que ve a través de la “captura” de electrones una película proyectada en la pantalla del espacio tiempo, la información fluye en forma de bits de tonos y colores (neutrinos y antineutrinos) desde los quarks y los electrones “capturandose” al final en dicha pantalla. El actor holístico de la película es el átomo que tiene un personaje (perfil) y un guión(cruz de encarnación). Al principio la película se ve muy borrosa debido a que una especie de fantasma(positrón) quiere tomar el mando de la película haciendo que “la captura” de los detalles del tono y del color se distorsione. Para más “inri” se entremezclan en la misma pantalla múltiples películas con guiones distintos al tuyo que siguen otros actores (átomos) y un ejercito de neutrinos extraños que diariamente interfieren intentando desviarte de tu guión y que te vuelvas un Mr.Jekyll y un Mr.hyde de tu personaje.

En 1987, la evolución se enrollo y nos trajo una Escuela de Arte y Ensayo para que algunos de esos actores encontraran la mejor forma de actuar y que la película dejará de ser muda y en blanco y negro y se proyectará en Technicolor 15 K y en Dolby Estéreo Surround 5.1.

Los primeros pasos consistían en encontrar el camino entre esa maraña de trayectorias distorsionadas y choques de metéoritos a la deriva. Se necesitaba un GPS para fluir sin chocar, o al menos con menos resistencias. Para casi todos la estrategia era esperar como un torero a la salida de los toriles y responder al quite cuando fuera necesario…otros se movían libremente en su “halcón milenario” y sólo tenían que informar cuál iba a ser su hoja de ruta…otros más extraños intentaban esconderse detrás de aquellos que respondían para sobrevivir y unos últimos muy raros que simplemente confiaban a que el paisaje que se formara en la película fuera el propicio. Si al principio la Fe es necesaria.

“Si la cosa funciona”, gran película del denostado Woody Allen, se podía ir añadiendo matices a esa forma de actuar. Unos son más rápidos que otros, cada uno tiene un “tempo” de decisión. Una frecuencia de vibración propia que si no respeta muy probablemente comiences a chocar de nuevo. Es nuestro verdadero y único director de la película y que entronca directamente con el diapasón de quarks que somos, nuestra única autoridad. Si vibras en tu frecuencia propia entras en un agujero de gusano que te lleva a otra dimensión ,como a otra pantalla, donde el tráfico de meteoritos se hace menos denso o al menos aprendes a discriminar el que te puede destruir o no.

Estos dos primeros pasos ,como átomos en movimiento en el paisaje de la película espacio-tiempo que somos, nos permite encontrar nuestra trayectoria y anclarnos a ella.

Por fin,estamos en disposición de dejar la película en Blanco y Negro y que algunos,sí no todos, puedan comenzar a poner color a su película.

Una vez que el diapasón de quarks vibra en su frecuencia propia ya puede abrirse a resonar y encontrar aquello que le nutre , los personajes y los escenarios correctos para el desarrollo óptimo de su guión y de su personaje. Siguen siendo pasos muy corporales, muy de quarks. Tu cuerpo se ilumina con los colores del arco iris del amor corporal, primero al tuyo y luego al otro y “why not a Gaia too”.

En esa plenitud de color , el fantasma en forma de positrón se atenúa y comienza a capturarse los electrones correctos que proyectan tu verdadera película. Filtrando los otros colores que te distorsionan, por fin puedes verla por ti mismo.

El electrón nos imprime carácter , nos da personalidad, como a los materiales de la cita con que se encabeza el artículo. En un siguiente nivel , el pantone de colores se hace más exclusivo,comienzas a darte cuenta que de toda esa maraña de neutrinos sólo unos pocos son para ti, y se nos permite colorear la película eligiendo entre dos paletas una nos motiva más que otra pero la duda entre las dos nos despierta.

¡Uff que viaje más psicodélico! resulta que el cuerpo,nuestro diseño, es el quark. Nuestra personalidad, el electrón. Y los colores y sus tonos la paleta de neutrinos. El sueño es el átomo, el electrón “capturado” por el quark en la resonancia de sus giros.

El final de la historia de este átomo que se reconoce y se ama es darse cuenta que es un Ser Holístico Kósmico que quiere hablar con autoridad externa y proclamar al Universo:

“Mama quiero ser Artista”

© Alf Gauna , 2018

 

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