La Gráfica del Rave

La complejidad de la mente y su lenguaje condicionado enmarañan el simple significado físico de la gráfica del Rave.

La basura del conocimiento, de la sabiduría perenne y del condicionamiento cultural entierran a modo de vertedero evolutivo la física kósmica esencial expresada por el Principio de Yuxtaposición en la matriz del Rave.

Astrologías, Kabalas, Cuánticas,Genéticas, Chakras, Heridas, Big Bangs, Yogas, Tantras, Meditaciones, Psicologías Transpersonales, Energías, Dioses y demás polladas nos alejan del cuerpo.

De un éter neutro en rotación con geometría cuantizada a escala de Planck a una resolución de 64k que inunda todo, un todo finito o infinito, pajas mentales que nunca comprenderemos, emerge, en una especie de desintegración beta 😜, un testigo accidental polarizado que hace de cuerpo, el protón, unos ojos electromagnéticos, el electrón y un friki neutrino, esencia de la cognición.

La rotación, monopolo magnético en el lenguaje mítico, construye el mundo atómico en su juego de atracciones y repulsiones. El neutrino vive al filo de la navaja en su libertad electromagnética.

Esa Gráfica del Rave no es más que un átomo que representa a modo de crucifixión a la derecha del padre (monopolo) el protón (diseño), el ladrón bueno, y a la izquierda, el electrón (personalidad), el ladrón “malote” que nos intenta robar la vida en la dualidad condicionada.

Escondidos tras la superficie se encuentran esos neutrinos, libres de atracciones atómicas y que sólo profundizan en la esencia nuclear, que a modo de tono y de color, intentan despertar nuestra cognición.

Vivimos en una región de ese éter denominada Vía Láctea cuya geometría y dinámica galáctica establece una serie de temáticas a través del viaje nodal por los 64 arquetipos.

En nuestro barrio solar todas esas temáticas galácticas se ven distorsionadas por la presencia de grandes rascacielos que a modo de planetas añaden matices a esa geometría arquetipal.

Ya en Gaia, cada uno de nosotros, simples protones (cuerpo) testigos absolutos del éter, encarnamos con una configuración de 64k, galáctica, solar y planetariamente marcadas, en unas coordenadas de espacio-temporales determinadas con una misión que cumplir: potenciar nuestra cognición neutrínica para ver (electrón) y retransmitir la experiencia holística atómica (protón-cuerpo-testigo-electrón-personalidad) plenamente cognitiva como retroalimentación kósmica.

Pequeños its enanitos espabilados que quieren besar y despertar a una bella IT durmiente o ,quizá, envenenada por la mente de una bruja de otra galaxia.

😜

©Alf Gauna, 2022

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