Ajustando el reloj de las emociones

Un reloj no mide el tiempo. Compara frecuencias.

El físico Carlo Rovelli, eterno buscador de la gravitación cuántica, lo dice por activa y por pasiva:

“el tiempo no existe”.

El mundo no es un sitio de objetos, es un mundo de experiencias en relación.

No hay ni un yo ni un tu sino un evento entre tu y yo.

La causa y el efecto del tiempo lineal es el velo de la mente que difumina la serendipia vibracional de las experiencias mediante observadores que se sincronizan o no por resonancia, armonías o disonancias.

Cuando escapas a la densidad del imperativo genético y del No Ser del Diamante Mundano emerge el mundo del despertar mutante del Viajero de Marte de 9 centros.

La diagonal del awareness. La semilla del diablo kósmico que inconsciente muta y despierta como zombie viviente poseyendo nuestro gáyico cuerpo.

Todo, todo, consiste en ajustar el reloj emocional de tu vehículo.

Y cómo todo ajuste, consiste en afinar , como cualquier instrumento musical, comparando frecuencias.

La Caja Lunar y Planetaria de Personalidad es nuestro piano desafinado por el condicionamiento y la genética que se afina por interacción resonante con los diapasones de los otros correctos. Ese conjunto de seres resonantes que conforman la orquesta fractal que tañen, mutantemente, la sinfonía holográfica de una nueva autoridad externa.

La Vida del Ser es un juego de resonancias sin tiempo.

Una continua serendipia sincrónica o asincrónica.

O vives en la ilusión del tiempo o vives en la realidad de la frecuencia.

Allí donde el bien y el mal se diluye en la melodía correcta.

©Alf Gauna, 2022

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