Arquitectura Arquetipal Kósmica Cognitiva

Elijamos una Cosmología. Cada uno elija la que guste.Yo he construido la mía.

Cómo siento que de la supuesta nada salgo algo.

En un mixing de lógica, abstracciones y emociones he sintetizado mi perspectiva. Nada hay que demostrar solo mostrar. Pintar, esculpir con mis manos, digitalizar con mis dedos, sintagmas fractales post-turquesas.

La mística, ese salto cuántico a la demostración científica “per se”, me permite viajar por el espacio-éter intersideral apercibiendo lo que muestro.

Pasar de la nada a algo es un problema de cognición y de ego. No siento la necesidad de alguien para llegar al mundo del algo, no, no hay que añadir a la nada un demiurgo que no veo.

Aunque dicen que es algo inherente a nuestra bioquímica genética buscar ese creador, ese prestidigitador, ese mago que construye algo sin nada, desde el siddhi post-turquesa se obvia.

Es importante ese camino de descondicionamiento que te permite el ejercicio hermenéutico de la propia biografía experiencial y cultural.

Desaprender el “mito de lo dado” proveniente de esa multidimensional Perennis Philosophia muchas veces amañada por las mecánicas del Wa y añadir el “abstract kósmico” enviado en 1987 por nadie en forma de neutrinos me han encaminado hacía la cosmogonía de mi síntesis.

Esa nada que es todo ha existido siempre, cuantizada infinitamente en armónicos de Planck evoluciona por convolución en liminialidades que interfasan dimensiones de distintas frecuencias que cocrean holoarquias que por geometría fractal permiten la emergencia de la complejidad holográfica.

Siente, no comprendas. Comprende la mente, siente el cuerpo.

Nominalizar es siempre una aventura, pero realmente es el trabajo esencial de la experiencia humana.

El movimiento nos mueve a la creación, a la manifestación del algo. Ese algo que existe por la cocreación en relación; un mundo de eventos, no de cosas.

Algunos llaman a esa nada primigenia, éter. Un éter lleno de vida, una nada llena de algo con una especie de “elain vital” por reconocer. Sí , ponemos intención a la nada por constructo pedagógico, la verdad es que siento que es pura serendipia multiversal.

Al poner el determinante delante del proceso del “éter” , no deja de ser un verbo, construimos un arquetipo para nuestra psique pedorra: “El Éter”

Nunca sabremos si es el primer Arquetipo, o debajo del mundo subplanck está dios, ese ring pass not que se mueve para arriba o para abajo de Planck dependiendo del nivel de perspectivas abarcadas por la cognición del observador.

Comienza la aventura arquetipal kósmica inconsciente pre-personal y pre-cognitiva en busca de esa arquitectura cognitiva física que permita el sueño egóico personal de un universo consciente.

La estructura tetrahérdrica cuantizada en 64 prototipo-its del Ëter son el soporte prototípico para la construcción mediante la experiencia de 64 arquetipos-bits.

En un proceso estadístico experiencial se construyen mediante un proceso simple de prueba y de error de los its con la dualidad y el entorno 64 arquetipos cognitivos que conformaran la estructura cognitiva básica del alter ego del eter en forma de IT.

Para el desarrollo del proceso cognitivo nuestro “El Éter” lanza un testigo. Un testigo que implícita en un juego relacional entre volumen y superficie , energía-masa-información, triada intercambiable , indistinguibles, los 64 its.

Ese único testigo lo podemos llamar neutrón.

Bien tenemos dos arquetipos “El éter” y “El testigo-neutrón”.

Ese Testigo-Neutrón, llamémosle cariñosamente Jimmy Neutrón, lleva en si yuxtapuesto la potencialidad atómica relacional para cocrear eventos de consciencia autoreflejada que diseñen una arquitectura cognitiva.

La vida propia de un Neutrón es de apenas 15 minutos. En seguida deviene en un parto mutantante arquetipal beta en un protón, un electrón, un antineutrino y un deja vu de movimiento, rotación intrínseca.

Ese testigo desglosa esos 4 arquetipos, 4 dimensiones con distintas frecuencias para que por cocreación, esos 64 prototipos escondidos, se desarrollen en arquetipos.

La cocreación por dualidad de esas 4 dimensiones desarrollan un 5 prototipo transitorio donde se polomorfizan esos 64 prototipos hasta que por evolución experiencial biológica terminan emergiendo en un constructo arquetipal de 5 elementos cognitivos físicos.

Ese quinto elemento mutante, virtual, transitorio, podemos llamarle Espacio. Un sueño de 4 dimensiones espacio temporales, largo, alto, ancho y el tiempo , que quizá, sea real, pues vibra como una malla. Como decía Galileo, por lo bajini, “eppur si muove”.

La serendipia estocástica encarnada en el mundo atómico y bioquímico conlleva a la recreación experiencial relacional para coconstruir esos 64 prototipos-its en 64 arquetipos-bits.

Tu y yo. nosotros, llevamos esos 64 its en nuestro cuerpo. Nuestra vida construye por diferenciación matices que enriquecen cada sintagma de los 8 Bytes finales de cada arquetipo.

Siente, no creas, sólo es un cuento para fluir sin culpa y aceptes que, realmente, eres el héroe de esta bonita historia de amor entre la nada-vacía y el algo-lleno de nada.

©Alf Gauna, 2022

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