Es bonito el Diseño Humano, a pesar de todos los desmanes dogmáticos del Ministerio.
Sigo hablando de él; mejor dicho, hablo de muchas cosas, pero con su idioma.
Llevo ya 26 años con ello y no me cansa. Miento: me cansan y me aburren las interpretaciones de primer grado.
Sí, también uso el lenguaje integral, y para coger mis chascarrillos hay que seguirme desde hace ya algún tiempo.
Primer grado es el 95 % de la vasca; ya sabes: yo, mí, me, conmigo, mi tribu, mi patria, mi business, mi religión, mi equipo de fútbol, mi ecología, mi posmodernismo trasnochado, soy Tauro y tú Leo, tengo la 39 como tú… y demás bla, bla, bla, sin mirar ni holísticamente ni integralmente.
Mi forma y mi PHS tienen unas características para nutrir su homeostasis.
Para su equilibrio con el entorno.
Son previas a todo lo psíquico y relacional.
Es como cuando te venden un coche: no te compras un turismo para ir por el desierto o para correr el París-Dakar.
Pues eso.
Veamos:
Proyector
Perfil 2/4
Sonido bajo + visión interna + flechita receptiva derecha
Cuevas + tacto + flechita receptiva derecha
Si lo miras bien, te pones el taparrabos, te metes en la cueva y a vivir, que son dos días.
Luego, como Caperucita Vermella, pides que te enseñen la patita para ver a quién dejas entrar en tu cueva y ya, si eso, si no te engañan lobos con piel de cordero, las dejas pasar un ratito. Sí, un ratito. Luego, cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Ese 4 del perfil en el cuerpo es eso: cuerpo. Amigo con intimidad y transparencia, que se pueda tocar y cerrar los ojos sin que te la clave.
Aunque el 2 del perfil está en la psique, el cuerpo, per se, es eremita y, evidentemente, ese 2 lo potencia aún más, a veces en exceso.
No, realmente no es un anacoreta, pues necesita el contacto físico para sobrevivir.
El secreto: ni mucho ni poco; lo justo.
Configurar esa red tocable y que comprendan tu homeostasis no es tarea fácil.
En la gente manda habitualmente el homogeneamiento y el condicionamiento social, y no suelen entender que tu vehículo sea el de uno de esos hindúes que se meten en su cueva en calzoncillos.
Mi mamá me dejó un par de noches con la mamita que me cuidaba. La mamita era una bruja mala y me llevó con otras brujas malas que me poseyeron, pues querían la luz de un angelito, porque con ella rejuvenecían.
Desde entonces tiemblo de que vuelvan y, por ello, no duermo por las noches, pues, como cachorrillo temeroso, estoy tooooda la noche con el ojillo abierto… ya sabes… por si…
© Alf Gauna, 2026