Vivir sin darse cuenta

Este universo es un poco cabrón.

Algunos viven desde la paz de no darse cuenta.

Otros desde el martirio de darse cuenta.

Estoy desterrando las palabras consciencia o inconsciencia de mi vocabulario.

Son palabras que esconde mucho ego, mucha mente.

Me he cansado también del awareness pues como no sé inglés , no sé traducirlo.

Estoy aceptando que soy hispanohablante, algo que también me ha costado un tiempo, pero, por lo visto, es lo que hay.

Me cansan los acentos, la ortografía, la sintaxis y la semántica caduca.

Creo que asesinaría el lenguaje y me iría al mímico indio con algo de fonética sacro-emocional.

Sí, los tacos, los insultos, los dejaría, incluso alguna pequeña frase como esa “de que te den cabronazo”.

Ir hacía la expresión objetiva de la bioquímica del cuerpo.

Para mi es claro que el kosmos no quiere nuestra opinión, quiere nuestra visión, quiere que lo que percibe el tálamo se gestione sin darnos mucha cuenta mediante nuestro sensor corporal y que la corteza lo devuelva sin muchas milongas personales. Quizá sea una utopía, una quimera, pero siento que es así.

El colmo de la locura “consciente” es querer cambiar el mundo.

La vanidad de las vanidades.

Sí, es evidente que se nos ha engañado durante unos millones de año haciéndonos creer que somos los demiurgos, pero simplemente somos lo espectadores, los testigos que mediante la experimentación biológica ayudan al diseño de mecanismos cognitivos.

La cognición no necesita de consciencia, pues por ahora en el kosmos, no hay nadie para darse cuenta y , menos, para ser consciente de que se da cuenta y menos, aún, de la utilidad estratégica de lo que ese uno pudiera hacer si se diera cuenta.

Sigue siendo un It que sin saberlo se ha desdoblado en pequeños its que juegan a ser yoes, soñando con un futuro Gran Yo.

Pues eso , una gran putada, yo no me quiero dar cuenta quiero disfrutar fluyendo sin darme cuenta en un baño bioquímico de frio y calor, de deseo y de pasión, sin las milongas metafísicas inventadas por el pedo de la mente, un malware espureo de un software kósmico basado en iteraciones aleatorias, de amores o dioses creadores que involucionan y evolucionan.

Ser una ameba hemodinámicamente estable que no sueña con llevar en sus entrañas un soberbio y chulo Yo que cree en el choiceless awareness, el sumo del lenguaje vanidoso.

©Alf Gauna, 2023

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