Mis pelos

La Clave Genética (puerta, hexagrama… as ever you want) 19 apercibe y aprehende a través del vello corporal.

Todo mi pelo se concentra en la cabeza.

Dice Mr. Rudd en sus Claves Genéticas:

“Existe un extraño fenómeno que se da en los seres humanos, conocido con el nombre de sinestesia. La sinestesia es la habilidad genética para conectar internamente diferentes sentidos: por ejemplo, oler con los ojos o sentir los colores con el tacto. Se trata de un fenómeno muy conectado con el 19.º Don, que se puede activar cuando las frecuencias superiores franquean esta Clave Genética. La sinestesia es la consecuencia de un incremento de la Sensibilidad de tu entorno sensorial. Si este 19.º Don es un aspecto de tu perfil hologenético, entonces es muy posible que puedas descubrir habilidades latentes que te permitirían sentir intensamente tu entorno y, en particular, percibir los patrones emocionales y las necesidades de los otros a través de su campo áurico vivo. Muchos artistas y sanadores tienen este tipo de Don y pueden sentir los campos de energía superior escondidos en sus dedos, su piel o su pelo. Captar estos campos energéticos naturalmente te permite ver un mundo completamente diferente del que ve la mayoría de las personas: un mundo de fluctuaciones energéticas, colores intensos, estados de ánimo y patrones de presión interna. En el sentido más profundo, las frecuencias superiores de la 19.ª Clave Genética tienen acceso a las esferas de la magia.”

¡Ay, mis pelos!

Todos los quieren tocar.

En el fondo saben que, al tocarlos, se asomarán al mundo del inconsciente colectivo, al astral e incluso a su propio transgeneracional.

Tienen un poder sanador. Bueno, más que sanar, abren el camino hacia la comprensión y la aceptación del proceso de despertar a los porqués de cada cual.

Ese 19.5 del Sacrificio ha quedado atrás.

El one to one termina en 2026.

El verano de 2025 fui cocido a fuego lento para que la mutación acabara de consolidarse.

Mi rol como Guardián de la Puerta del Infierno ha terminado. Y, de hecho, el Averno se está expresando en este mismo momento, mientras escribo, en la Sierra Oeste, quemando los restos estratégicos del Homo sapiens.

Now, el Nodo Norte, alargado hasta este verano por la propia agenda del proceso mutativo, se encargará de la anunciación desde las alturas.

El nuevo humano —llámalo Rave, si quieres— ya está aquí.

Y mi cuerpo, como portador del proceso 55, 19, 49 y 37, se encargará, con la 8, de anunciarlo. A quienes resuenen, los guiará desde la distancia hasta su estación de destino, desde el empoderamiento de lobos solitarios que transitan la rupturista Cruz del Fénix.

La 19-49 está rota.

No hay dioses.

No hay intimidad de pareja.

Es lo que hay.

El Sacrificio se trasciende mediante la aceptación.

Llega la guía práctica para el nuevo ciclo.

Espabila.

© Alf Gauna, 2026

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